Observatorio de Paz y Derechos Humanos

El Observatorio Nacional de Paz y DDHH es un espacio académico con énfasis investigativo, orientado al monitoreo, estudio y análisis de los procesos y las problemáticas relativas a la construcción de paz y las dinámicas del conflicto, así como al seguimiento de las innumerables violaciones a los derechos humanos desde el enfoque jurídico a la contención psicológica.

Los cárteles de la droga y otras organizaciones criminales están ejerciendo el control de colonias, pueblos y ciudades enteras mediante la sujeción de la ciudadanía.  Teniendo bajo su control a los gobiernos municipales y con la protección de las fuerzas estatales – en su mayoría agentes corruptos de las policías ministeriales, de las secretarías de seguridad pública y de las procuradurías estatales – las organizaciones criminales han ejercido una violencia letal en contra de cualquier actor de la sociedad civil que exponga, denuncie, dispute o ponga a prueba la hegemonía criminal.  Así se explican las olas de asesinatos de cientos de periodistas, activistas sociales, defensores de derechos humanos y sacerdotes y religiosas; así se explican muchas de las desapariciones forzadas y los cientos de fosas clandestinas que han venido apareciendo año con año desde que inició la guerra contra el narco; y así se explican las múltiples masacres que han cimbrado al país. 

 

Por ello se hace urgente que el trabajo de las OSC enfocadas a derechos humanos y paz, a través del Observatorio, busque tener incidencia en las políticas públicas al respecto, para influir activamente en la orientación, representación y efectividad de las mismas sobre el tema. Cabe mencionar que las recomendaciones emitidas a México por parte del Relator en materia de Desapariciones Forzadas y el Relator de Tortura han sido constantemente desestimadas por el gobierno, al igual que aquellas sobre casos emblemáticos de la CoIDH, como Atenco y Ayotzinapa. (Velarde, 2015). El aumento exponencial de homicidios atribuidos a grupos de la delincuencia organizada en México conlleva hechos de: tiroteos, ejecuciones grupales, tortura, desmembramiento, armas de alto poder, decapitaciones, “narcomensajes”, fosas comunes clandestinas, etc.

 

Atender las diferentes formas de violencia más allá de la tasa de homicidio nos remite a nuevos fenómenos que conllevan retos mayúsculos de política pública, de ciudadanía activa y  Este proyecto, constituye una propuesta desde Otro Tiempo México A. C.; el Centro Latinoamericano para la Paz, la Cooperación y el Desarrollo S. C.; Colectivos, grupos de víctimas y familiares de las misma, en su función de análisis crítico y de producción de conocimiento; es expresión de su articulación con la dinámica del país y su liderazgo en el monitoreo de estos procesos, a fin de poder influir en el respeto a los derechos humanos y la transición a un estado de paz.

 

El proyecto del ONPDH verá luz en 2018 para dar seguimiento, desde la sociedad civil mexicana, a la situación de la paz, derechos humanos, violencia y confrontación armada que vivimos día a día en los 32 estados de la república.

 

En nuestro país, los derechos humanos forman parte del contenido de nuestra Constitución, desde la modificación constitucional del 10 de junio del 2011, que supuso un cambio fundamental en nuestro marco jurídico, la ratificación sin plena implemantación no es suficiente.

 

En el caso de la desaparición forzada,  se sabe que la familia de cada una de las personas que han desaparecido ha buscado, busca y continuará con la búsqueda de su ser querido hasta esclarecer su paradero. El grupo de trabajo de desapaciones forzadas de la ONU contaba en 2017, con una base de datos mundial de 43,000 casos. Las cifras nacionales muestran que en 12 años, en México, el uso extendido y sistemático de este mecanismo de represión estatal tiene 34,000 desaparecidos. Por ello el ONPDH debe situarse al lado de las familias que vivirán por siempre las secuelas del dolor y, en demasiados casos, todavía de la impunidad.

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